La muerte de Kurt Cobain dejó un vacío en la juventud de los 90, ya que él representaba la ideología de una generación inconformista pero apática para revolucionar su futuro. A esta generación se les designó con una simple e insignificante letra: X. La prematura muerte de Cobain no solo afectó en el ámbito cultural sino también en el musical. La escena musical posterior a la muerte del líder de Nirvana fue desalentadora. Sin embargo, la banda Smashing Pumpkins, a pesar de las críticas, lanzó un disco doble ambicioso que les dio particularidades frente al público.

El 23 de octubre de 1995 salió a la venta el afamado disco doble de la banda titulado Mellon Collie and the Infinite Sadness. Éste le concedió particularidades a Smashing Pumpkins frente al público como una agrupación capaz de ofrecer desde una canción poderosa con solos de guitarra acompañados de una base sólida de bajo y batería, hasta una canción más apacible con guitarras acústicas, piano, sintetizadores e inclusive violines de fondo. La voz de Billy Corgan logró convertirse en el estandarte del grupo gracias a sus cambios de entonación que se alternan con la propia música. Y por supuesto, los éxitos Tonight, Tonight, Bullet with Butterfly Wings, 1979 y Thirty-Three no solo consagraron a la banda en la escena musical, también significó un estigma de ellos y un himno generacional de finales del siglo pasado.

La grabación de Mellon Collie and the Infinite Sadness fue diferente a la de discos anteriores. Cambiaron al productor y decidieron integrar a la banda en el proceso creativo de la música y letras, lo que permitió una mezcla de ideas y sonidos. También experimentaron con nuevos sonidos e instrumentos como pianos, sintetizadores, guitarras acústicas, loops de batería y hasta una orquesta. El resultado son canciones melódicas como Tonight, Tonight, Take me down, 1979 y Beatiful, y el estridente doble guitarra, bajo y batería seguía presente en canciones potentes como Jellybelly, Zero, Porcelina of the Vast Oceans, X.Y.U. o Tales of a Scorched Earth.
Los críticos se sorprendieron por la exquisitez musical que fue el Mellon Collie and the Infinite Sadness, pero objetaron que no existía homogeneidad en el concepto del disco debido a las múltiple temáticas de las letras de Corgan. Él respondió que su intención no consistió en realizar un disco conceptual como The Wall de Pink Floyd, sino que cada canción tenía una historia que contar.

Mellon Collie and the Infinite Sadness no solo fue un éxito musical, sino también fue el inicio de un nuevo camino en la carrera de Smashing Pumpkins. La banda logró consolidarse como una de las más importantes de los 90 gracias a su ambiciosa apuesta, y demostró que, a pesar de la ausencia de Kurt Cobain, la escena musical de los 90 tenía mucho que ofrecer.


















