James Hetfield, el carismatico vocalista y guitarrista rítmico de la legendaria agrupacion estadounidense de thrash metal Metallica, ha vuelto a demostrar su profundo respeto por los cimientos del género al señalar al icónico Tony Iommi como su máxima influencia guitarrística de todos los tiempos durante una reciente emisión de su programa radiofónico.
La confesión del músico se produjo en el marco del espacio radial «James Hetfield’s Riff Life», transmitido a través de la señal de SiriusXM en el canal dedicado a Metallica. Durante la transmisión, el compositor analizó la trayectoria de los pioneros británicos del heavy metal y profundizó en el impacto fundacional que el sonido de las seis cuerdas tuvo en su propia formación musical durante la adolescencia en California.

El legado inquebrantable del fundador de Black Sabbath
Para James Hetfield, la figura del guitarrista y compositor de Black Sabbath trasciende cualquier categorización convencional dentro de la industria musical. El líder de la banda de San Francisco no dudó en otorgarle el título honorífico de máximo monarca de los acordes pesados, destacando la manera en que sus composiciones definieron la oscuridad y la pesadez en el rock.
«Tony Iommi es el rey absoluto de los riffs en mi mente, y sin duda es quien más me ha inspirado de cualquier guitarrista que haya existido», declaró el músico ante los micrófonos de la emisora, reconociendo que el sonido primigenio grabado en los surcos de clásicos absolutos como «Paranoid» o «Master of Reality» moldeó por completo su manera de entender el instrumento y de estructurar canciones memorables.
Los cimientos históricos del metal pesado
La historia de la música pesada no se entendería sin la irrupción de Black Sabbath a finales de la década de los sesenta en Birmingham, Inglaterra. Formada por Tony Iommi, el vocalista Ozzy Osbourne, el bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward, la banda británica inventó prácticamente el heavy metal al mezclar el blues tradicional con afinaciones más bajas y una atmósfera lúgubre que contrastaba con la psicodelia reinante de la época.
Por su parte, Metallica, fundada en 1981 por el propio James Hetfield y el baterista Lars Ulrich, tomó esa pesadez primigenia y la aceleró hasta convertirla en el thrash metal, un movimiento que posteriormente compartiría escenarios e influencias con agrupaciones de la talla de Megadeth y Slayer, consolidando un legado eterno dentro del circuito internacional.
La vigencia de una influencia generacional
A lo largo de las cuatro décadas de carrera que respaldan álbumes emblemáticos como «Ride the Lightning» de 1984 o el exitoso «The Black Album» de 1991, James Hetfield nunca ha escatimado en elogios hacia sus héroes de juventud. Esta admiración mutua entre leyendas demuestra que el puente musical entre las generaciones fundacionales de los setenta y los abanderados del metal de los ochenta sigue más firme que nunca.
Mientras Metallica continúa girando por el mundo presentando su más reciente material de estudio y llenando estadios con miles de seguidores devotos, declaraciones como las de su vocalista recuerdan la importancia de rendir tributo a quienes abrieron el camino en circunstancias adversas, forjando un género musical que continúa uniendo a millones de almas rebeldes alrededor del planeta.
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