Deep Purple ha vuelto a sacudir los cimientos del rock con el lanzamiento de Splat!, su vigésimo cuarto álbum de estudio. Esta entrega marca un hito en la trayectoria de una de las bandas más influyentes de la historia, demostrando que, a pesar de sus casi seis décadas de carrera, el grupo mantiene una capacidad creativa envidiable. Bajo la dirección del productor Bob Ezrin, la banda ha logrado capturar una frescura que pocos veteranos pueden presumir.
Una nueva era con Simon McBride
La historia de Deep Purple es una de resiliencia y evolución constante. Tras la partida de Steve Morse, quien estuvo al frente de la guitarra durante 28 años, la incorporación de Simon McBride ha inyectado una energía renovada al sonido del grupo. Este cambio, consolidado tras el álbum =1, permite que la banda explore matices técnicos sin perder la esencia que los definió en los años 70 junto a otras leyendas como Led Zeppelin.
La maestría de los veteranos en Splat!
El núcleo duro de la banda, compuesto por Ian Gillan (voz), Roger Glover (bajo) y Ian Paice (batería), sigue siendo una fuerza imparable. A ellos se suma el virtuosismo de Don Airey en los teclados, quien en Splat! se permite experimentar más allá del órgano Hammond. Canciones como «The Beating of Wings» y «Guilt Trippin'» muestran un uso magistral de pianos con tintes de jazz y sintetizadores, elevando la propuesta musical a nuevos niveles.
El álbum consta de 13 pistas cuidadosamente estructuradas, donde ninguna supera los cinco minutos. Esta economía sonora, lejos de limitar a la banda, les permite enfocarse en la precisión y el dinamismo. Es un ejercicio de estilo donde la influencia del rock progresivo se mezcla con el hard rock directo que los hizo famosos en discos fundamentales como In Rock o Fireball. La interacción entre McBride y Airey es, sin duda, uno de los puntos altos del material.
Letras y espíritu de una leyenda
Ian Gillan, a sus 80 años, continúa demostrando por qué es una de las voces más icónicas del género. Sus letras en Splat! navegan entre la ironía, los relatos cinematográficos y una reflexión honesta sobre el paso del tiempo. Temas como «Third Call» y «Diablo» destacan por su narrativa visual, mientras que la batería de Ian Paice suena tan contundente como hace 50 años, sosteniendo el ritmo con una solidez asombrosa.
Este lanzamiento posiciona a Deep Purple en un lugar privilegiado mientras se acercan a su 60 aniversario. A diferencia de bandas contemporáneas como Black Sabbath, que cerraron su ciclo, ellos parecen haber encontrado una fórmula de trabajo que les permite seguir grabando y girando con total naturalidad. La crítica ya señala este disco como una de las piezas más sólidas de su etapa moderna.
En definitiva, Splat! no es solo un capricho de veteranos, sino una declaración de principios. La banda sigue siendo una arquitectura viva del metal y el rock, capaz de adaptarse a los tiempos sin sacrificar su identidad. Si eres fanático de los sonidos clásicos con producción contemporánea, este trabajo es obligatorio para tu colección. Te invitamos a seguir explorando todas las novedades del mundo del rock y metal aquí en WikiRock.



















