Dave Lombardo, el icónico y veloz baterista que ayudó a dar forma al sonido extremo de Slayer, ha sacudido a la comunidad del metal al recordar que las reseñas iniciales de su obra maestra, «Reign in Blood», estuvieron lejos de ser universalmente positivas tras su salida al mercado en octubre de 1986.
Un clásico indiscutible que nació bajo la sombra de la incomprensión
Lanzado a través del sello Def Jam Recordings y producido por la dupla de oro formada por Rick Rubin y la propia banda, el tercer álbum de estudio de Slayer es considerado hoy en día como uno de los pilares fundamentales del thrash metal mundial. Sin embargo, en una reciente e interesante entrevista, el músico confesó que la prensa especializada de la época no supo cómo digerir la brutal velocidad y la agresión sónica de temas como «Angel of Death» o «Raining Blood».
Para comprender la magnitud de lo que significó este trabajo discográfico, es necesario mirar hacia los orígenes del grupo en 1981 en la soleada ciudad de Huntington Park, California. Fundada por los guitarristas Kerry King y Jeff Hanneman junto al vocalista y bajista Tom Araya, la formación original reclutó rápidamente a un joven Dave Lombardo para completar una maquinaria letal que ya había dejado boquiabiertos a los fanáticos con «Show No Mercy» en 1983 y «Hell Awaits» en 1985.
La tormenta sonora que desafió a la crítica de los ochenta
A mediados de los años ochenta, el panorama del heavy metal estaba dominado por el sonido tradicional de la Nueva Ola de Heavy Metal Británico y el naciente glam metal angelino. En ese contexto, la irrupción de Slayer con un disco de apenasint 29 minutos de duración, sin pausas para respirar y con una portada perturbadora, supuso un choque cultural demasiado fuerte para los críticos musicales de la vieja escuela.
El propio baterista explicó que muchos medios tradicionales tildaron el material simplemente como ruido ensordecedor y carente de musicalidad. Lejos de buscar la melodía accesible que bandas contemporáneas como Metallica o Megadeth comenzaban a refinar en sus respectivas obras, el cuarteto optó por acelerar los tempos al máximo y llevar las letras hacia territorios oscuros que hablaban de asesinatos, guerras y ocultismo.
El triunfo histórico del tiempo sobre las malas reseñas
Con el paso de las décadas, la historia se encargó de poner cada cosa en su lugar y transformar aquel aluvión de críticas tibias en una ovación unánime. «Reign in Blood» no solo redefinió los límites del metal extremo, sino que inspiró de manera directa a la creación de subgéneros enteros como el death metal y el black metal, influyendo a agrupaciones de la talla de Sepultura y miles de bandas posteriores.
Hoy en día, la perspectiva de Dave Lombardo sobre aquellos años turbulentos nos recuerda que las grandes revoluciones artísticas rara vez son comprendidas en su totalidad por sus contemporáneos. Mientras tanto, el legado de Slayer sigue más vivo que nunca en la memoria colectiva de los devotos del metal pesado.
Te invitamos a seguir navegando por WikiRock para enterarte de todas las novedades del universo del rock y el metal, con análisis profundos, crónicas exclusivas y la historia de tus agrupaciones favoritas.



















