La evolución en la música no siempre es evidente, pero cuando ocurre, transforma por completo la narrativa de un artista. Con HOSHI, Bratty da un paso decisivo en su trayectoria y se aleja de cualquier zona de confort para construir un universo donde la introspección emocional y la exploración sonora conviven como ejes centrales de una nueva etapa creativa.
El título del álbum, tomado de la palabra japonesa para “estrella”, funciona como una metáfora constante a lo largo del disco. No se trata únicamente de un concepto estético, sino de una declaración de intenciones: una guía simbólica hacia la transformación personal y artística. En este trabajo, la artista sinaloense no busca repetir fórmulas que anteriormente le dieron reconocimiento dentro del circuito indie, sino expandir su lenguaje musical hacia territorios más amplios, donde el pop alternativo se fusiona con texturas electrónicas y matices más arriesgados.
A lo largo de las doce canciones que conforman el álbum, se percibe una compositora que se enfrenta a sí misma. Temas como la estrella que quería brillar condensan esta intención: una pieza que transita entre la sensibilidad de la balada y la experimentación de atmósferas cercanas al trip-hop, donde la voz se convierte en vehículo para explorar emociones complejas. La canción no solo habla de traición o vulnerabilidad, sino también de la tensión constante entre la autenticidad creativa y las presiones externas que rodean a la industria musical.
Ese carácter confesional atraviesa todo el álbum. Lejos de construir un discurso abstracto, BRATTY se coloca en el centro de la narrativa y convierte sus propias experiencias en materia prima. La historia de la “estrella” que da nombre al disco funciona como un espejo de su propio proceso: una artista que decide reinventarse sin perder de vista su esencia. En ese sentido, HOSHI se percibe como un ejercicio de honestidad que busca conectar desde lo íntimo.
El proceso creativo detrás del álbum refuerza esta idea de transformación. Con más de cincuenta sesiones de grabación realizadas entre ciudades como Miami, Madrid y Ciudad de México, el disco se construyó como un laboratorio sonoro donde distintas influencias y perspectivas convergen. La participación de múltiples coproductores permitió que cada canción encontrara su propia identidad, generando un conjunto diverso pero cohesionado.
A esta construcción colectiva se suman colaboraciones que amplían aún más el alcance del proyecto. Voces como Ed Maverick, Julieta Venegas, Marc Seguí, Natt Calma y Barry B no solo enriquecen el sonido del álbum, sino que también evidencian la red creativa que rodea a BRATTY en esta etapa. Más que simples invitados, funcionan como piezas que dialogan con el concepto general del disco.
Uno de los elementos más sólidos de HOSHI es su capacidad para establecer un vínculo directo con la audiencia. La idea de que cada persona posee una “estrella” propia se convierte en un mensaje recurrente que atraviesa el álbum y lo posiciona como una obra que busca resonar más allá de lo musical. En un panorama donde la conexión emocional es clave, BRATTY apuesta por construir canciones que acompañen procesos personales, tanto propios como ajenos.
Este lanzamiento también marca un punto de inflexión en su proyección en vivo. La presentación oficial del álbum llegará el próximo 18 de septiembre en el Teatro Metropólitan, donde la artista trasladará el concepto de HOSHI a un espectáculo diseñado para amplificar la experiencia sensorial del disco. Más que un concierto, se anticipa como una extensión narrativa de este universo creativo.
Con HOSHI, BRATTY no solo confirma su lugar dentro de la música alternativa mexicana, sino que redefine su alcance. El álbum funciona como un punto de partida hacia una etapa donde la experimentación, la honestidad y la ambición artística convergen. En esa búsqueda constante por reinventarse, la artista encuentra una nueva forma de brillar sin dejar de ser fiel a sí misma.



















