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Stackridge recuerda su insólito éxito con The Man In The Bowler Hat

Stackridge recuerda su insólito éxito con The Man In The Bowler Hat

Stackridge, la emblemática agrupación británica de rock progresivo y psicodelia, protagonizó uno de los episodios más entrañables y surrealistas de la música británica de los años setenta cuando su obra maestra comenzó a escalar posiciones en las listas de éxitos del Reino Unido de manera completamente inesperada para sus propios integrantes.

Los orígenes de una propuesta única en el rock británico

Fundada en 1969 en la ciudad de Bath por Andy Davis y James Warren, la formación original combinaba instrumentación folk tradicional con estructuras vanguardistas y un humor muy cercano al absurdo de los Monty Python. Desde sus primeros compases, la banda se ganó el respeto de la crítica especializada gracias a discos como su debut homónimo de 1971 y el posterior «Friendliness» de 1972, consolidando un sonido excéntrico que recordaba en ciertos pasajes a Jethro Tull pero con una identidad propia muy marcada.

A pesar de su evidente talento compositivo y su sólida reputación en el circuito en directo, el éxito comercial masivo parecía esquivar a los músicos. Sin embargo, el destino estaba a punto de cambiar de manera drástica gracias a la intervención providencial de una de las figuras más importantes de la historia de la industria discográfica moderna, abriendo las puertas a una etapa dorada para el colectivo.

La llamada de George Martin y la creación de la obra cumbre

El punto de inflexión llegó en 1973, cuando el legendario productor de The Beatles, George Martin, aceptó trabajar con ellos para dar forma a su tercer LP de estudio. Para los miembros del grupo, que crecieron idolatrando al cuarteto de Liverpool, la noticia supuso un shock absoluto que rozaba la incredulidad, tal como han recordado recientemente en diversas entrevistas retrospectivas sobre aquel proceso de grabación.

El resultado de aquella colaboración fue «The Man In The Bowler Hat», un álbum lanzado al mercado en 1973 que perfeccionó la fórmula humorística y sinfónica del conjunto. Canciones complejas, arreglos orquestales impecables y una ironía muy británica definieron un repertorio que hoy en día es considerado una pieza de culto absoluta dentro del rock progresivo de la época dorada.

El momento surrealista en la gasolinera y el impacto en listas

La culminación de este cuento de hadas musical tuvo lugar cuando el disco comenzó a sonar con fuerza y a vender copias a un ritmo vertiginoso. Uno de los momentos más recordados por el núcleo compositivo ocurrió mientras trabajaban en empleos corrientes para sobrevivir; uno de ellos leyó en un periódico local que el álbum había alcanzado el codiciado puesto número 23 en las listas oficiales del país.

Aquel logro, gestado lejos de las grandes maquinarias de marketing y basado puramente en la genialidad artística y el boca a boca, demostró que la propuesta vanguardista podía conectar con el gran público. Para los seguidores de la escena clásica, nombres contemporáneos como Genesis compartían ese espíritu teatral que también caracterizaba a los directos de esta peculiar alineación.

Hoy en día, el legado de aquel disco sigue inspirando a nuevas generaciones de melómanos que descubren la riqueza instrumental de la formación británica. Te invitamos a seguir explorando los mejores contenidos, crónicas y reportajes del rock y el metal internacional suscribiéndote a nuestras redes sociales en WikiRock.

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