AC/DC protagonizó una de las irrupciones más salvajes en la historia del rock cuando cruzó el océano Atlántico a mediados de los años setenta para conquistar el competitivo mercado británico, un proceso donde el guitarrista Angus Young se ganó el apodo de canguro humano debido a sus frenéticos saltos sobre el escenario.
La llegada de AC/DC a un Reino Unido hambriento de rock crudo
Fundada en Sídney en 1973 por los hermanos Malcolm Young y Angus Young, la formación australiana aterrizó en Londres en 1976 en pleno apogeo del movimiento punk. La escena musical británica vivía una transformación radical, pero la honestidad brutal del hard rock de los australianos conectó de inmediato con una audiencia joven que buscaba autenticidad, potencia y una descarga visceral de decibelios sin artificios ni pretensiones comerciales.
Con discos fundamentales como «High Voltage», publicado internacionalmente en 1976, y «Let There Be Rock», editado en 1977, la banda consolidó una reputación de apisonadora en directo. Mientras vocalistas carismáticos como Bon Scott imponían su presencia callejera al frente del micrófono, la maquinaria instrumental funcionaba con la precisión militar de veteranos como los que inspiraron a Judas Priest o Motörhead en aquellos mismos años fundacionales de la nueva ola del heavy metal británico.
El nacimiento del fenómeno físico conocido como El Canguro Humano
El término canguro humano no tardó en acuñarse en las crónicas de los diarios musicales británicos para describir el despliegue físico de Angus Young. Ataviado con su ya icónico uniforme escolar, el guitarrista principal no se limitaba a ejecutar solos vertiginosos inspirados en el blues tradicional, sino que recorría el escenario de lado a lado dando saltos prodigiosos y cayendo de rodillas sin perder ni una sola nota de sus complejas estructuras pentatónicas.
Esta combinación de destreza técnica inalcanzable y agilidad atlética transformó los clubes pequeños y los teatros de tamaño medio en hervideros de adrenalina pura. Los asistentes a aquellos recitales históricos presenciaban cómo la tensión acumulada en canciones veloces estallaba en una catarsis colectiva cada vez que el músico británico-australiano iniciaba su carrera hacia el borde del proscenio para saltar repetidamente frente a las primeras filas.
El legado imborrable de una etapa pionera en Europa
Aquella intensa gira inicial por el Reino Unido sentó las bases para que AC/DC se convirtiera en un fenómeno de estadios a escala global en las décadas siguientes, especialmente tras la trágica pérdida de Bon Scott en 1980 y la posterior incorporación de Brian Johnson para grabar la obra maestra titulada «Back in Black». Sin embargo, la memoria colectiva de los seguidores más veteranos siempre guardará un espacio privilegiado para aquellos primeros años de sudor, amplificadores sobrecalentados y saltos imposibles.
La figura de Angus Young saltando sin descanso se mantiene hoy en día como un símbolo imperecedero de la actitud inquebrantable del rock and roll clásico. Te invitamos a seguir navegando por WikiRock para descubrir más reportajes exclusivos, análisis profundos y toda la actualidad de tus bandas favoritas del género.

